Clemente de Alexandria: EXAMINADO POR ANTONIO ORBE
Torna un pensamiento conocido (Strom. I ll,51,4s). El creyente, no contento con una fe ociosa, debe tender a la verdad, poniendo en la invención el término de sus inquietudes. El Alejandrino previene los dos peligros: la fe inerte y la inquisición por sí. La fe no justifica, por su posesión, un régimen de absoluto descuido. La fe viva, operante, entraña la tensión hacia la verdad, mas no descansa tampoco en ella.
La inquisición verdadera (he zetesis he alethes) se manifiesta en alabanzas del Señor. Busca la gloria de Dios, no la propia de los hombres. Y buscando así, merece la colme el conocimiento venido de Dios. Termina en la gnosis del Padre, mediante el Hijo; y trae consigo la vida definitiva (y el descanso eterno) del alma.
Hay, pues, una búsqueda verdadera, y las hay falsas. Aquélla termina en la gnosis, don del Padre; las falsas nunca terminan, o, si acaban, jamás en el verdadero conocimiento de Dios, vida definitiva del alma, ni en hartura. Los falsos gnósticos se hinchan, no se llenan; les falta el conocimiento que colma el hambre y ataja la inquietud (Stromata V 1,12,1-2).